INGREDIENTES PARA ABRIR BIEN EL AÑO
El fin de año no solo implica un cambio cronológico, sino que tiene un significado psicológico para los seres humanos, pues comporta inventarios, cambios, cierres y transiciones. El cierre de un año e inicio de uno nuevo, es un recomenzar del ciclo vital y del ciclo cósmico.
El fin de año, como el día de los cumpleaños, es una invitación a la revisión de las estructuras mentales, a la evaluación de los sueños y proyectos. Lo que no se evalúa no se cambia, no se mejora, no se optimiza y, tal como dijo Einstein: es muy difícil logar mejores resultados si se siguen haciendo las cosas siempre del mismo modo.
Es por lo anterior que debemos disponernos a dejar atrás muchos aspectos que no nos son útiles en este momento de la vida y proyectarnos libres de cargas, emociones, pensamientos y comportamientos que nos atan al pasado y nos impiden entrar libremente a una nueva etapa.
¿Qué elementos claves debemos considerar?
- Hacer un inventario: Siempre es útil tener en claro cual es nuestro estado de perdidas y ganancias no solo a nivel material, sino espiritual, psicológico, emocional e intelectual. Valdría la pena reconocer lo que nos llevó a la perdida, pero también identificar qué nos ayudó a obtener ganancias, esto nos permitirá ser más eficaces el nuevo año.
- Hacer procesos de perdón: Recordando que el perdón es un proceso más intrapersonal que interpersonal, es decir, que no necesitamos obligatoriamente la presencia de la persona para ponerlo en práctica (aunque si la persona está cerca, es clave que no eludamos el compromiso de hacerlo personalmente) y que es un regalo que no solo damos, sino que nos damos, hacer esto ayudara a entrar al nuevo año sin heridas abiertas.
- Tomar determinaciones más que decisiones: Teniendo en cuenta que usualmente las decisiones (y particularmente las que se toman el 31 de diciembre a media noche) son deseos empujados por las emociones, pero que las determinaciones tienen un gran componente de planeación, identificación de acciones concretas a realizar y fechas claras para ir verificando el avance de lo determinado. Hacemos lo que planeamos y presupuestamos pues ello se convierte en compromiso.
- Tomar las riendas de nuestra vida: Este es un buen tiempo para retomar aspectos vitales que habíamos dejado en manos de otros como nuestra felicidad y nuestros sueños. Debemos tener en claro que nuestra felicidad no depende tanto de lo que otros hagan o dejen de hacer, de lo que nos suceda o no; nuestra salud no depende tanto de los medicamentos, sino que la base de nuestra felicidad, salud y armonía depende del significado que atribuyamos a lo que nos pasa y, si nos colocamos en equilibrio emocional, cualquier tratamiento o medicamento aumentara su eficacia ostensiblemente.
- Desintoxicarse: el fin de año, pero especialmente el inicio, son momentos propicios para practicar la higiene o profilaxis corporal, mental, espiritual y emocional. Durante gran parte del año hacemos cosas que atentan contra la ecología humana, damos cabida a pensamientos basura o permitimos que nos invadan sentimientos que son literalmente venenos para nuestra vida. Nos contaminamos y envenenamos a nosotros mismos cuando guardamos rencores, permitimos resentimientos (volver a sentir lo que vivimos hace tiempo, cuando el hecho amenazante ya no está). Permanecer en las traiciones, separaciones o pérdidas, es permanecer en el pasado y este siempre estará presente, mientras las heridas permanezcan abiertas.
- Aprender a superar los apegos nocivos y a “dejar ir”: No solo las cosas materiales sino todo el universo y el ser humano, inmerso en el, están sujetos a ciclos. Cuando pretendemos detener los ciclos, lo que hacemos es estancarnos e impedir el crecimiento que viene tras los adioses. Así como nosotros cumplimos ciclos en la vida de otros, también otros cumplen ciclos en nuestra vida. Reconocer y aceptar esta realidad nos hará más libres y, por consiguiente, mas felices.
Para hacer un buen cierre de año, sugerimos realizar un check list de cosas a trabajar en cada una de las áreas de la vida en el nuevo año, así:
- Área espiritual: Aparte tiempo para alimentarse espiritualmente practicando la oración, la meditación, escuchando música, visitando museos y exposiciones, leyendo buenos libros.
- Área emocional: Determine tiempos y acciones para compartir con las personas que considera significativas afectivamente, cultive nuevas relaciones amistosas, busque acercamientos y reconciliaciones con quienes ha tenido diferencias, deje o abandone amistades criticonas, destructiva o resentidas (cerciorándose que aprendió de ellas algo positivo).
- Área intelectual profesional: Lea autores reconocidos en su disciplina o profesión y no solamente a los que concuerdan con su forma de pensar. Inscríbase en cursos, seminarios y congresos. Ponga por escrito las lecciones de su vida, pensando en el legado que dejará a otros. El cerebro envejece más por el desuso que por el uso.
- Área física: Hágase un chequeo medico, odontológico e incluso psicológico. Involúcrese en una dieta que implique dejar hábitos y vicios no saludables. Haga un plan de ejercicio (preferiblemente acompañado de otra persona) que implique abandonar el sedentarismo. No duerma más ni menos de lo adecuado para su edad y para las actividades que desempeña.
- Área económica: Elabore un presupuesto realista pero exigente que implique salir de deudas y un plan de ahorro.
Recuerde que al ser humano no lo destruyen los desastres, los fracasos, las enfermedades o las pérdidas. El ser humano da cabida a su extinción, cuando su esperanza se extingue y entrega a otros su libertad de elegir para hacerse esclavo de sus sentimientos de incapacidad. La vida es como un árbol que solo se fortalece a medida que crece y ahonda sus raíces en la tierra. Todo árbol tiene épocas en las que hay hojas, flores y frutos y épocas en las que sus ramas están desnudas, pero eso es parte de su ciclo y, aunque este seco, siempre tiene para ofrecer su sombra, su madera, su existencia misma y con ello cumple su función vital. Recordemos, como decía Paulo VI, que no basta que el hombre crezca en lo que tiene, pues es preciso que crezca en lo que es y que, mientras el pesimismo es, fundamentalmente cuestión de sentimientos, el optimismo es cuestión d voluntad y determinación.
Ps. Paulo Daniel Acero Rodríguez
Psicólogo U.N. Psicoterapeuta experto en trauma y resiliencia, escritor, conferencista internacional, líder grupo de investigación sobre muerte y duelo en el contexto colombiano UMB, Director - fundador centro de atención en trauma y duelo “Experiencia Krisálida”. Contacto; paulodanielacero@gmail.com
Fuente: Extraído del Portal de Salud Mental